Café y bebidas
La composición mineral y el olor pueden influir en percepción y consistencia. El tratamiento debe responder al agua real.

Soluciones para agua potable, café, bebidas, hielo, lavado, lavavajillas, cocinas y equipos de vapor.
La composición mineral y el olor pueden influir en percepción y consistencia. El tratamiento debe responder al agua real.
Diseñamos puntos de purificación y desinfección según la fuente, el equipo y la calidad objetivo.
Dureza y sólidos pueden afectar desempeño y dejar depósitos. Medimos antes de seleccionar tratamiento.
Protección de equipos térmicos, boquillas y circuitos con una estrategia de agua adecuada al punto de uso.
Mapeamos los puntos de consumo para decidir qué conviene tratar de forma central y qué necesita pulimiento específico.
Minerales, olor, sabor y protección del equipo según la receta y el fabricante.
QUALITY → consistenciaFiltración, desinfección y control según la fuente y la máquina.
QUALITY → consumoDureza y sólidos pueden producir depósitos o afectar el acabado.
PROTECT → equiposEquipos térmicos y boquillas requieren revisar incrustación y calidad de alimentación.
UTILITY → confiabilidadCaudal, presión, sedimentos y calidad sanitaria se revisan por operación.
FLOW → servicioNo toda el agua necesita la misma calidad. Separa tratamiento general y puntos críticos cuando sea técnicamente conveniente.
La estrategia considera cafeteras, hielo, lavavajillas, vapor y otros equipos que dependen del agua.
El tratamiento no debe convertirse en un cuello de botella durante la hora pico.
Consumibles y accesos se planifican para intervenir sin desordenar la operación.
Porque cada punto puede tener una calidad objetivo y una sensibilidad de equipo distintas. Tratar todo al nivel más exigente puede ser innecesario.
Puede favorecer depósitos en determinadas condiciones. Se revisan dureza, alcalinidad, temperatura y operación antes de definir ablandamiento u otra estrategia.
Con el caudal simultáneo esperado, capacidad de almacenamiento, presión y consumo de los equipos. El promedio diario por sí solo no basta.
Primero entendemos su agua. Después diseñamos la solución.